UN PEDIDO NO TERMINA CUANDO ACABO EL ÚLTIMO NUDO

UN PEDIDO NO TERMINA CUANDO ACABO EL ÚLTIMO NUDO

La pieza está terminada, pero el cuidado continúa

Hay un momento en el que hago el último nudo, remato el último cabo y miro la pieza terminada.

Hasta llegar ahí ha habido muchas decisiones: el diseño, el color, la cuerda, las proporciones… y también algún nudo que ha tocado deshacer porque no estaba exactamente como quería.

Muchas veces, mientras trabajo, todavía no sé quién se llevará esa pieza. No sé su nombre, dónde vive ni por qué la elegirá. Pero sí sé que, en algún momento, puede haber alguien esperando recibirla.

Y quizá por eso hago cada una como si estuviera destinada a alguien importante para mí. Pero cuando termino la pieza, mi trabajo todavía no ha acabado.

Porque una cosa es hacerla. 

Y otra muy distinta es prepararla para llegar a tus manos.


Preparar el paquete también forma parte de crear

Podría coger la pieza, envolverla, meterla en una caja y enviarla.

Pero no sabría hacerlo así.

Para mí, preparar un pedido también forma parte de todo lo anterior. Vuelvo a elegir: el papel, la presentación, la tarjeta, los pequeños detalles que lo acompañan… porque quiero que aquello que empezó entre cuerdas y nudos siga teniendo mi manera de hacer las cosas hasta el último momento.

Y mi packaging también ha ido evolucionando conmigo. He cambiado cosas, he encontrado otras nuevas y sigo buscando pequeños detalles que encajen con Paloma y Punto. No todos los paquetes son exactamente iguales, porque tampoco quiero que lo sean.

A veces encuentro un papel y pienso: «este es perfecto». O una pequeña pinza, una flor, una forma distinta de presentar la tarjeta… Son detalles pequeños, pero para mí cuentan.

Porque no quiero que cuando recibas un pedido de Paloma y Punto tengas simplemente la sensación de estar abriendo una compra.

Quiero que tengas un poquito esa sensación de cuando alguien te entrega un regalo y estás deseando descubrir qué hay dentro, aunque sepas perfectamente lo que has comprado.

Los pequeños detalles también cuentan

Con el tiempo, mi forma de preparar los pedidos también ha ido cambiando. Voy encontrando papeles, tarjetas, pequeñas pinzas, flores o detalles que siento que encajan con Paloma y Punto y los voy incorporando. Porque, aunque sean cosas pequeñas, para mí también forman parte de lo que estoy enviando.

No todos los paquetes tienen que ser exactamente iguales. Elijo el papel, la presentación y algunos detalles pensando en la pieza que va dentro. A veces incluso intento que ese pequeño detalle que acompaña la tarjeta tenga relación con su color.

Son cosas que quizá duren apenas unos segundos antes de llegar a lo que realmente estás esperando. Pero esos segundos también cuentan.

Porque me gusta imaginar ese momento en el que abres la caja, apartas el papel, encuentras la tarjeta, descubres lo que hay debajo… y poco a poco llegas a la pieza que elegiste.

Yo he preparado ese momento desde este lado. Tú lo descubres desde el otro.

Hay momentos que piden algo especial

Hay épocas del año y ocasiones que invitan a hacer las cosas de una manera diferente. En Navidad, por ejemplo, me gusta preparar un envoltorio especial, elegir otros papeles, añadir pequeños detalles y hacer que el paquete tenga también un poquito de ese momento.

Pero no hace falta que sea Navidad. A veces un pedido es un regalo, celebra algo importante o simplemente alguien quiere sorprender a una persona especial. Y, si me lo cuentas, puedo preparar el paquete pensando también en esa ocasión.

Incluso puedes pedirme que incluya una tarjeta con tu propio mensaje. Tú me dices qué quieres escribir y yo me encargo de que llegue junto a la pieza.

Porque hay veces en las que el regalo no empieza cuando abres la caja. Empieza en la propia caja.

Cuando me tocó estar al otro lado

Hace un tiempo compré una pequeña pieza artesanal para mí. Cuando llegó, me sorprendió muchísimo todo lo que aquella artesana había preparado alrededor de algo tan pequeño.

No fue solamente la pieza. Fue la forma de presentarla, los detalles, el cuidado que había puesto en cada cosa. Recuerdo la emoción de ir descubriéndolo poco a poco y pensar cuánto trabajo y cuánta intención había allí.

Y entonces entendí perfectamente algo.

Aquello que yo estaba sintiendo al abrir ese paquete era exactamente lo que me gustaría que sintiera alguien al abrir uno de Paloma y Punto.

No estaba abriendo simplemente una compra. Durante unos minutos, se parecía muchísimo más a abrir un regalo.

Y si tu regalo tiene que esperar debajo del árbol, me gusta prepararlo así de bonito.

 

Hasta que llega a tus manos

Por eso, para mí, un pedido no termina cuando hago el último nudo.

Termina después de elegir el papel, preparar cada detalle, cerrar la caja y dejarla lista para emprender el camino hasta ti.

Porque dentro va una pieza hecha a mano. Pero me gusta pensar que también viaja un poquito de todo lo que ocurrió antes de cerrar esa caja.

Y quizá ahí esté la diferencia entre recibir una compra y sentir que alguien ha preparado algo para ti.

 

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